Erasmus+

En mayo de 2026 alumnos de nuestro centro participaron en en viaje al Conservatorio Superior de Milán Giuseppe Verdi, en el marco del proyecto Erasmus+.

Estos ocho alumnnos crearon un blog que quieren compartir con toda la comunidad educativa de nuestro conservatorio.

1 Llegada al Conservatorio

Buenas, soy Álvaro Montero, pianista del Conservatorio de Melilla. Voy a hablar de 
uno de los lugares que más me impresionó durante mi viaje a Milán. Cuando llegué de 
Erasmus, uno de los sitios que más me llamó la atención fue el Conservatorio de Música 
de Milán, conocido como Conservatorio di Musica Giuseppe Verdi di Milano. Desde el 
primer día me impactó el ambiente que se respiraba allí. Es un edificio importante y 
muy elegante, con infinitos pasillos llenos de aulas, patios interiores y salas donde 
siempre había músicos practicando. Se nota que es un lugar dedicado por completo a la 
música y al arte, ya que, al pasar por cualquier pasillo, era habitual escuchar 
instrumentos sonando o músicos cantando.
Lo que más me sorprendió fue la gran variedad de estudios que se imparten. No solo 
hay estudiantes de piano o violín, sino también de canto, composición, dirección de 
orquesta y muchos otros instrumentos. Cada aula tiene su propia personalidad: algunas 
están equipadas con grandes pianos de cola de una de las mejores marcas del mundo, los 
Steinway, que tuvimos la oportunidad de probar, mientras que otras cuentan con 
tecnología moderna para trabajar la producción musical. Además, existen numerosas 
salas de ensayo donde los estudiantes pueden practicar tanto individualmente como en 
grupo. También hay alumnos que aprovechan los espacios cercanos a la enorme 
biblioteca para estudiar o ensayar.
Además, me llamó mucho la atención la dedicación de los estudiantes. A cualquier hora 
del día era posible encontrar personas practicando en las salas o estudiando partituras. 
Ese esfuerzo constante demostraba la importancia que tiene la música en la vida diaria 
del conservatorio y el compromiso que los alumnos tienen con su formación artística.
El conservatorio también dispone de auditorios y salas de conciertos donde se celebran 
recitales y actuaciones durante todo el año. Allí tuvimos la oportunidad de asistir a una 
Masterclass de piano y a varias actividades organizadas por alumnos y profesores, lo 
que me permitió apreciar el gran nivel artístico que tienen. Estos espacios ayudan a los 
estudiantes a ganar experiencia actuando delante del público, algo fundamental para su 
formación. Me llamó especialmente la atención que, durante una de las clases a las que 
asistimos, una profesora pidió que nuestra presencia se tomara como si fuéramos 
críticos musicales, algo que me pareció muy interesante.
Justo enfrente del conservatorio se encuentra la hermosa Chiesa di Santa Maria della 
Passione, una de las iglesias más bonitas que he visto en la ciudad. Su fachada destaca 
por su estilo renacentista y barroco, y su interior es aún más impresionante, con 
enormes columnas y capillas cuidadosamente decoradas. Muchas veces pasaba por allí 
antes de entrar a clase y me gustaba detenerme unos minutos para admirar el edificio.
Por último, agradezco haber tenido la oportunidad de vivir esta experiencia tan especial 
e inolvidable.
Álvaro Montero Valderrama

 
 
 2 Clases de guitarra
 

Durante la semana que pasé en Milán gracias al programa Erasmus, una de las 
experiencias más enriquecedoras fue la clase de guitarra clásica que recibimos con 
el profesor Frédéric Zigante. Aunque realizamos diferentes actividades en el 
conservatorio, considero que esta clase tuvo un valor especialmente importante 
para nuestra formación musical, ya que nos permitió recibir consejos de un 
profesional con una gran experiencia interpretativa y pedagógica.
A la clase asistimos mi compañero Naim, alumno de 5.º de Enseñanzas 
Profesionales, y yo, que curso 6.º de Profesional. Durante la sesión, el profesor nos 
hizo tocar varias obras para poder analizar nuestro nivel técnico e interpretativo. 
Lejos de centrarse únicamente en los aspectos mecánicos de la ejecución, puso 
especial atención en la manera de transmitir la música y en cómo cada decisión 
técnica debe estar al servicio de la expresión artística.
Uno de los aspectos más interesantes de la clase fue la importancia que otorgó a 
la calidad del sonido. El profesor insistió en que la guitarra no debe limitarse a 
producir notas correctas, sino que cada frase debe poseer un color y una intención 
determinados. A través de diferentes ejemplos, nos mostró cómo pequeñas 
variaciones en la pulsación, la posición de la mano derecha o la intensidad pueden 
cambiar completamente el carácter de una obra. Este enfoque me hizo reflexionar 
sobre la necesidad de escuchar con más atención el resultado sonoro y no 
concentrarme únicamente en la precisión técnica.
En mi caso particular, el profesor me realizó varias observaciones sobre la 
interpretación de Asturias. Consideró que debía dedicar más tiempo al trabajo de 
los arpegios para conseguir una ejecución más uniforme, fluida y segura. Según 
explicó, unos arpegios bien controlados permiten que la línea musical se escuche 
con mayor claridad y que la obra gane en continuidad. Además, me recomendó 
prestar una atención especial al timbre en la pieza Anacleto de Medeiros. Para él, 
la riqueza de colores sonoros es fundamental para reflejar el carácter de esta 
música y transmitir mejor sus matices expresivos.
En conclusión, la clase con Frédéric Zigante fue una experiencia muy valiosa 
porque nos permitió recibir una visión profesional sobre nuestra manera de 
interpretar. Sus observaciones no solo nos ayudaron a identificar aspectos técnicos 
que debemos mejorar, sino también a comprender que la interpretación musical va 
mucho más allá de tocar las notas correctamente. Gracias a sus consejos, regresé 
con nuevas ideas de estudio y con una mayor conciencia de la importancia del 
sonido y la expresión en la guitarra clásica.
 Por Adrián Ramírez Sánchez.

 
 

3 Visita a la Casa di riposo per musicisti

En nuestra visita a Milán fuimos a la Casa Verdi, que es una casa de descanso para músicos, pero también está abierta al público para conocer la historia de Guiseppe Verdi. Personalmente fui ahí pensando que veríamos un sitio lleno de historia de la música y profundizando mucho en la vida de Verdi, pero al ver qué también era una casa de reposo me quedé impactado, porque, según la guía muchos de los músicos que descansan ahí no tuvieron oportunidad de despegar en la música, aunque había muchísimo potencial, y eso me dejó reflexionando durante toda la visita. En general me pareció muy enriquecedor, divertido gracias a mis compañeros. En lo personal me parece que en experiencias así que hacen que adoptes nuevas perspectivas se puede aprender muchísimo, en mi caso me ayudo a poder enfocar la música desde varias perspectivas. En mi opinión fue de lo mejor que hicimos en Milán.

 
 

4 Clases de flauta y violoncello

 

En esta experiencia dentro del proyecto Erasmus, hemos tenido la oportunidad de disfrutar de numerosas y diversas clases y talleres de los cuales hemos podido disfrutar de una formación musical diferente de la que podemos tener en nuestro conservatorio en España.

La diferencia de sistemas educativos, organización y un nivel más avanzado al que estamos acostumbrados nos ha servido para ampliar nuestros horizontes musicales y adaptar nuevas formas de estudio técnico.

Nosotras, como estudiantes de violoncello y flauta travesera respectivamente, queríamos redactar nuestra experiencia en dichas clases desde un punto de vista más personal. Antes de todo, cabe mencionar que dentro del registro de cursos, están matriculados niños de nuestra edad que cursan un "liceo", el equivalente al grado profesional en el que nos encontramos.

En cuanto a las clases de flauta travesera, se puede destacar el contraste de niveles entre alumnos (los que hacen el máster, los del grado superior y los que cursan el "liceo"). Al tratarse de unas enseñanzas superiores, los profesores prefieren centrarse más en el ámbito interpretativo que en el aspecto técnico porque ya lo dan por hecho. Esto resalta más la desigualdad de estudio que hay entre músicos, siendo más fácil adivinar el curso en el que están.

La profesora fue bastante agradable al intentar traducir sus explicaciones del italiano al inglés y al dar su máxima atención a la hora de escuchar a su nueva y temporal alumna.

Sin embargo, las clases de violonchelo fueron más bien una experiencia como oyente de unos pocos alumnos más que como intérprete, lo cual pudo servir para apreciar una clase individual desde "fuera" y aprender la diferencia técnica que requieren diferentes tipos de obras e incluso entre pasajes de las mismas.

La profesora tenía un perfil muy profesional y exigente tanto en el aspecto técnico como interpretativo, pero sabía adaptarse excelentemente a las necesidades y personalidad de cada alumno.

Desgraciadamente, se dio una sola clase de violonchelo en el tiempo que estuvimos en Milán, por lo que no hay mucho más que redactar acerca de la experiencia.

En conclusión, fueron unas clases fructíferas las cuales volveríamos a repetir sin duda alguna, al igual que otras visitas que se dieron a lo largo del proyecto Erasmus.

En cuanto al taller de coro, lo primero que impresiona a la vista es el considerable tamaño del aula y los asientos para el público, dispuestos en un gran banco especialmente cómodo. La clase a la que asistimos fue el ensayo de una escena de una pequeña ópera, en la que un personaje femenino (soprano) y otro masculino (tenor) dialogaban en una secuencia cantada y acompañada por un pianista. La escena era bastante cómica y los alumnos, además de destacar sus buenas dotes interpretativas y el gran control sobre sus registros vocales, se les veía muy conscientes en el trabajo en grupo, tanto entre cantantes como con el pianista. Además, la profesora era muy atenta a los pequeños detalles que embellecían la escena cuando se corregían.

Sinceramente, fue una clase muy amena que ha merecido la pena, sobre todo porque, en nuestro conservatorio de Melilla, no se hace mucho hincapié en la especialidad de canto en la interpretación. Fue un gran broche final a nuestras visitas diarias al conservatorio, a pesar de que quizás no pudimos disfrutar mucho tiempo de ella.

Buzaina y Vera

 
5 Visita al Castelo Sforzesco

Como en todos los proyectos Erasmus, disfrutamos de las ofertas culturales que nos dio una ciudad con tanta historia y arte como es Milán. En este entramado cultural, hubieron visitas a grandes monumentos como el Duomo o la Casa Verdi, pero también nos tenemos que quedar con otros lugares no tan reconocidos que nos brindan tanto de lo que aprender y disfrutar. Entre estos lugares está el Castelo Sforzesco, y también redactaremos acerca del taller de coro, el último al que pudimos asistir.

Tratando el Castelo Sforzesco, a pesar de su poca popularidad, es uno de los monumentos más icónicos de Europa. Fue construido en 1450 y dentro tiene algunos museos que se pueden visitar en cierta franja horaria. Contienen obras importantes y de gran valor. No está muy lejos del centro de la ciudad, por lo que es fácil su accesibilidad y cerca tiene el Arco della Pace, muy similar a la estructura y apariencia del Arco de Triunfo en París. Lo construyeron bajo la petición de Napoleón Bonaparte para conmemorar sus victorias. No pudimos visitarlo en profundidad, pero crea una gran sensación de atracción e impresión.

Buzaina y Vera.

 
 

6 Visita al Teatro a la Scala y las Galerías Vittorio Emanuele II

Visita a la Scala y las Galerías Vittorio Emanuele II

Durante nuestra semana en Milán, una de las actividades que más nos gustó fue visitar el Teatro a la Scala y las Galerías Vittorio Emanuele II. Como músicos, teníamos muchas ganas de ver uno de los teatros más importantes y grandes del mundo, del que habíamos oído hablar en clase en numerosas ocasiones. La experiencia resultó mucho más impresionante de lo que imaginábamos.

Nada más llegar al teatro nos llamó la atención la forma del edificio y todo lo que se percibía tanto dentro como fuera del mismo. Al entrar, miramos con asombro la espectacular sala de conciertos, decorada con tonos rojos y dorados que le dan un aspecto muy especial. Pensar en que allí habían actuado algunos de los músicos y cantantes más importantes de la historia logró que la visita fuera todavía más interesante. Aunque no pudimos asistir a ninguna actuación, contemplamos una prueba de sonido que estaba teniendo lugar en ese momento. También conocimos el museo (instrumentos antiguos, partituras, cuadros, vestuarios y diferentes objetos relacionados con la historia de la música y de la ópera). Había secciones dedicadas a compositores concretos. Entre las más relevantes figura la zona dedicada al compositor Richard Wagner y su famosa ópera El Anillo de nibelungo. Fue muy interesante porque percibimos de primera mano algunos aspectos ya estudiados antes del viaje.

El primer día, al salir del conservatorio, fuimos a las Galerías Vittorio Emanuele II, uno de los lugares más conocidos de Milán. Nos impresionó cómo está diseñada la zona (especialmente, la enorme cúpula de cristal que cubre todo el centro de la galería). Mientras paseábamos por allí, observamos las tiendas, los restaurantes y el gran número de personas que había haciéndose fotos frente a tiendas como la de Louis Vuitton. Nosotros también aprovechamos para hacer lo mismo y disfrutar del ambiente de la zona. Además, en un pequeño puesto situado dentro de las galerías, nos compramos un helado, que nos vino muy bien después de caminar durante todo el día. Este dato aparentemente irrelevante convirtió la experiencia en algo aún más agradable.

Uno de los momentos que más recordaremos fue cuando volvimos a visitar juntos las galerías después de la visita a la Scala. Entre fotografías, bromas y conversaciones, nos dimos cuenta de lo especial que estaba siendo esta semana en Milán. Algunos hablaban con admiración de todos los músicos que habían pasado por aquel teatro, mientras otros simplemente disfrutaban del ambiente y de la oportunidad de visitar una ciudad nueva con amigos que comparten la misma pasión por la música. Supuso una de esas actividades que, además de ilustrarnos, nos permitió fortalecer la convivencia y crear recuerdos que seguramente conservaremos durante mucho tiempo.

En general, la visita fue una experiencia espectacular. No solo pudimos conocer lugares emblemáticos de Milán; sino también darnos cuenta de la importancia que la música y la cultura tienen en la ciudad. Además, vivir este viaje con nuestros compañeros hizo que fuera todavía más especial. Sin duda, de esta semana de Erasmus, guardaremos en la memoria con cariño la visita a la Scala y las galerías Vittorio Emanuele II.

 
 

7 Clases de piano y visita a Il Navigli

Buenas. Yo soy Roberto, estudiante de la especialidad de Piano de 5º de profesional del Conservatorio Profesional de Música de Melilla. Fui participante en el programa Erasmus de mayo de 2026 en Milán, Italia.

En el conservatorio de dicha ciudad, recibí clases de piano por varios profesores, los cuales sorprendentemente enseñaban de forma bastante similar a la forma de enseñanza que se practica en Melilla. Aunque eran similares, se notaban varias diferencias en la forma de enseñar los conceptos al alumnado, que, por cierto, era muy avanzado en nivel, lo que demuestra su habilidad y la de los profesores para impartir las clases. Otra prueba de su nivel es que se trabajan muchos estilos “no clásicos’’ como el jazz en abundancia e incluso el dodecafonismo de Schöenberg.

El último día, el viernes, tuvimos la oportunidad de asistir a una masterclase por parte de Fabio Bidini, un finalista del concurso Van Cilburn, colaborador de la LSO, entre otros méritos como uno de los mayores pianistas de tiempos recientes. En su masterclass, vi cómo un alumno trabajaba el “Gaspard de la nuit’’ de M. Ravel, una de las piezas consideradas más difíciles en todos los aspectos; técnica y musicalmente. Tenía un enfoque muy claro en el color, propio de los artistas del estilo de Ravel, de una forma muy detallista. También es a destacar que todas las aulas, o por lo menos todas las que he visto habilitadas para piano, disponían de pianos Steinway o Bösendorfer, dos de las marcas de pianos de mayor calidad y mayor precio globalmente, lo que enseñaba la alta capacidad económica del conservatorio. También me gustó mucho la humanidad de Bidini, como un pianista que realmente sabía, además de interpretar obras fabulosamente, impartir sus conocimientos de forma clara, lo cual es igual de difícil de hacer que interpretar obras en sí.

En otra parte del viaje tuvimos la suerte de poder ir a Il Navigli, un barrio de las afueras hecho por y para los locales. Basado en sus raíces industriales (de ahí su canal de gran longitud) es un barrio que considero muy completo en cuanto servicios, transporte y lo más importante, ambiente. Un ambiente muy local por donde hay menos afluencia de turistas y mucha más afluencia de gente que quiere realmente comer bien a mejores precios que en el centro. Es un barrio repleto de vida multicultural donde te puedes sentir en casa, especialmente si vienes de un sitio más pequeño como Melilla. Fue el día que yo considero que mejor comimos de todos, en un barrio que imitaba el ambiente del sur de Italia.

En conclusión, ambas partes fueron lo que más me gustaron del viaje, junto con el ambiente entre nosotros los compañeros y con los profesores.

 
 

8 Visita a la Catedral de Il Duomo

Mi experiencia en Milán: La majestuosidad del Duomo
De todos los momentos que vivimos los ocho durante esta semana de Erasmus en Milán, si
me tengo que quedar con un recuerdo que me impactara de verdad a nivel visual, fue
nuestra visita al Duomo. Obviamente, ya lo habíamos visto en fotos y de pasada al cruzar la
plaza, pero dedicarle una mañana entera a descubrirlo por dentro y por fuera fue una
experiencia completamente diferente. Además, después de las jornadas en el
Conservatorio de Milán compartiendo música, tener estos momentos de desconexión
cultural con el grupo nos unió un montón.
Tuvimos la suerte de conseguir una entrada completa que nos permitió acceder a todas las partes del
Duomo. El plan que organizamos fue un acierto total: primero subimos a toda la parte de arriba, a las
famosas terrazas. Algunas partes se estaban restaurando pero, la verdad, fue impresionante. Estar
allí arriba, caminando entre los pináculos, las esculturas de mármol y los arcos góticos es algo que te
deja sin palabras. Desde abajo la catedral parece enorme, pero cuando estás en el tejado te das cuenta
de la verdadera magnitud de la arquitectura.
Nos hicimos un montón de fotos con las vistas de toda la ciudad de fondo e intentando buscar la famosa Madonnina dorada brillando en lo más alto. Fue un momento genial de risas y de asimilar lo rápido que estaba pasando la semana.

Después de recorrer la parte alta, bajamos para ver el interior del Duomo. El cambio de ambiente es radical. Pasas de la luz deslumbrante de las terrazas a la penumbra imponente y majestuosa de la catedral. Lo primero que me llamó la atención fue la altura de las columnas y cómo se filtraba la luz a través de las enormes vidrieras de colores.
Como estudiantes de música, supongo que es inevitable que este tipo de espacios nos hagan pensar en la acústica.

Mientras caminábamos por las naves, no pude evitar imaginarme cómo sonaría el órgano gigante que tienen allí o un coro polifónico llenando todo ese espacio tan inmenso. El suelo de mármol italiano, con todos esos dibujos
geométricos, también nos dejó impresionados.

Al final, salimos de allí cansados de tanto andar y de subir escalones, pero con la sensación de haber visto uno de los monumentos más increíbles del mundo. Esta visita no fue solo ver un edificio histórico; fue compartir con mis siete compañeros un momento de asombro que seguro que recordaremos siempre que pensemos en nuestro Erasmus en Milán.